Por Sandra Perez-Ramirez
Inspirados por el ejemplo de santos que descubrieron en la naturaleza un camino hacia Dios, jóvenes adultos de distintas comunidades católicas participaron en una caminata que combinó la aventura al aire libre, la convivencia y una profunda experiencia de fe.
La iniciativa estuvo inspirada en Santa Kateri Tekakwitha, patrona de la ecología y el medio ambiente; San Pier Giorgio Frassati, patrono de los jóvenes adultos católicos; y San Juan Pablo II, reconocido por su amor a la juventud, las familias y las actividades al aire libre.
Los organizadores buscaban recordar a los participantes que todos están llamados a la santidad, sin importar el lugar donde se encuentren.
“Queríamos inspirar a los jóvenes adultos a convertirse en santos en todos los lugares, y qué mejor sitio que la catedral que el Señor mismo ha creado para nosotros”, explicaron.
La fe ocupó el centro de la jornada. El recién ordenado Padre Larry, de la Catedral de Nuestra Señora del Rosario, acompañó al grupo y celebró la Santa Misa en medio de la naturaleza. Además, ofreció a los participantes la oportunidad de recibir el Sacramento de la Reconciliación.
La Misa fue celebrada ad orientem y acompañada por cantos, creando un ambiente de oración y recogimiento. Para muchos de los asistentes, fue una experiencia especialmente conmovedora. Algunos expresaron que había sido una de las celebraciones eucarísticas más hermosas en las que habían participado.
Más allá de completar el recorrido, los organizadores esperan que los jóvenes hayan renovado su amor por la belleza, sencillez y tradición de la Santa Misa.
También desean que la experiencia les recuerde que, aun cuando una persona se sienta perdida o se haya alejado de su camino, el Señor permanece siempre presente y accesible.
La caminata fue coordinada por Isabella Hernandez y Joseph Greene. El evento fue organizado por St. Kateri Young Adults, de la Parroquia Santa Kateri en Beaumont y Banning, y Gratia Plena Young Adults, de la Catedral de Nuestra Señora del Rosario en San Bernardino.
La jornada se convirtió en un testimonio de la unidad de la Iglesia: una, santa, católica y apostólica. Con el lema In Via ad Deum, “en camino hacia Dios”, y siguiendo la invitación de San Pier Giorgio Frassati, los jóvenes continúan avanzando Verso l’alto: hacia lo alto y hacia la santidad.