La diócesis se llenó de alegría al celebrar la ordenación de nueve hombres al Diaconado Permanente, conferida por el Obispo Alberto Rojas el 22 de agosto en la parroquia St. Frances of Rome, en Wildomar.

“Al dar este paso para recibir el Sacramento del Orden Sagrado como diáconos permanentes, no están simplemente recibiendo un nuevo título; están configurando sus propias vidas con Cristo Jesús, el servidor, quien vino a servir y no a ser servido”, dijo el Obispo Rojas.

Estos nueve nuevos diáconos comienzan ahora su ministerio como miembros del clero de la Iglesia Católica, después de años de formación y discernimiento.

“Alabado sea el Señor por su inmenso amor y misericordia”, dijo el recién ordenado Diácono Francisco Galaz. “Con nuestros corazones rebosantes de alegría y profunda gratitud a Dios por el don de la vida y por el llamado al sacramento del servicio a la comunidad. ‘Les doy un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros como yo los he amado’. Es por esto que nosotros, los nuevos diáconos, Jorge Alvarado Torres, Fernando Andrade Beltran, Claudio Dominguez, Oscar Dominguez Bernal, Mark Miller, William Mendez, Rodrick Morales, Felipe Olvera y yo, Francisco Galaz, somos ordenados hoy”.

La ordenación comenzó con la procesión de la comunidad diaconal de la diócesis, sacerdotes, el Obispo Rojas y el Obispo Emérito Gerald Barnes hacia el interior del templo, que se encontraba lleno en su totalidad.

La Misa continuó de manera habitual y, después de la Liturgia, el Diácono Luis Sanchez, Vicario para los Diáconos Diocesanos, presentó a los nueve hombres ante el Obispo Rojas y dio testimonio de que estaban preparados para ingresar al diaconado.

“Doy testimonio de que han sido considerados dignos”, dijo el Diácono Sanchez.

“Elegimos a estos hermanos nuestros para el Orden del Diaconado. Demos gracias a Dios”, respondió el Obispo Rojas, mientras todos los presentes los ovacionaban con un fuerte aplauso, expresando su gratitud y alegría.

Posteriormente, el Obispo Rojas pronunció la homilía, en la que señaló que la mayoría de los nueve hombres aún trabaja de tiempo completo para sostener a sus familias.

“Entiendo que estos hermanos no se están convirtiendo en diáconos porque no tengan nada que hacer”, dijo el Obispo Rojas entre risas. “La mayoría todavía no está jubilada; trabajan, son esposos, son padres y, sin embargo, desde su corazón y generosidad han decidido escuchar ese llamado de Jesús y responder positivamente. Esa es la razón por la que están aquí”.

El Obispo Rojas también agradeció a las esposas y familias de los diáconos por su aceptación y apoyo, y les pidió que continuaran acompañándolos. Asimismo, recordó a los nueve hombres que “el diácono permanente está llamado a encontrar y a servir” y los exhortó a “continuar su formación mientras sirven a Cristo y a la Iglesia”.

Durante el Rito de Ordenación de los Diáconos, los hombres se arrodillaron, uno por uno, ante el Obispo Rojas y prometieron obediencia.

Justo antes de la imposición de manos, los hombres se postraron en el suelo mientras el coro entonaba las Letanías de los Santos, invocando la intercesión de los santos de la Iglesia mientras se preparaban para recibir el Sacramento del Orden Sagrado.

Después llegó el momento de la imposición de manos. Los hombres se arrodillaron ante el Obispo Rojas, quien colocó sus manos sobre la cabeza de cada uno de ellos y pronunció la oración de ordenación, convirtiéndolos así en diáconos.

Posteriormente, recibieron la estola y la dalmática, vestiduras propias del diácono, y se revistieron con ellas. Luego recibieron el Libro de los Evangelios, como signo de su misión de proclamar la Palabra de Dios.

Después, el Obispo Rojas, el Obispo Emérito Barnes, el clero y la congregación se acercaron para abrazar y felicitar a cada nuevo diácono durante el rito del saludo de la paz.

Los recién ordenados diáconos Fernando Andrade Beltran y Francisco Galaz ofrecieron unas palabras especiales de agradecimiento antes de concluir la Misa.

“Gracias por ese gran ‘sí’, por su apoyo, sus oraciones y su acompañamiento durante nuestra formación diaconal. Con amor, respeto y admiración, gracias”, dijo el Diácono Galaz. “También estamos agradecidos con nuestras familias, amigos y comunidades parroquiales que rezaron por cada uno de nosotros durante todos estos años”.

Los nuevos diáconos han sido asignados actualmente para servir en sus parroquias de origen:

Dcn. Jorge Alvarado Torres, Saint Oscar Romero, Eastvale; Dcn. Fernando Andrade Beltran, Our Lady of Perpetual Help, Riverside; Dcn. Claudio Dominguez, St. Martha, Murrieta; Dcn. Oscar Dominguez Bernal, Saint Mother Teresa of Calcutta, Winchester; Dcn. Francisco Galaz, Our Lady of Hope Church, San Bernardino; Dcn. William Mendez, Our Lady of Mount Carmel, Rancho Cucamonga; Dcn. Mark Miller, Blessed Sacrament, 29 Palms; Dcn. Rodrick Morales, Sacred Heart Church, Rancho Cucamonga; y Dcn. Felipe Olvera, Corpus Christi, Corona.