Desde su creación en 1978, el Premio Lumen Christi, el máximo reconocimiento de Catholic Extension Society, se otorga anualmente a personas, grupos o instituciones que irradian y hacen visible la luz de Cristo en las comunidades donde sirven.
Cada año, los obispos de las diócesis de Estados Unidos son invitados a nominar a una persona, grupo o institución para este reconocimiento. Entre los 46 nominados de este año se encuentra orgullosamente el diácono Andrew Orosco, de la Diócesis de San Bernardino, cuyo ministerio se distingue por su servicio pastoral a comunidades católicas ubicadas en reservaciones indígenas.
Junto con su esposa, Rosanne, el diácono Orosco atiende seis comunidades dentro del territorio diocesano. Allí celebra Liturgias de la Palabra con distribución de la Sagrada Comunión y acompaña la preparación sacramental de niños, jóvenes y adultos. Gracias a este ministerio, cada año más personas reciben el Bautismo y otros sacramentos, especialmente durante la Vigilia Pascual.
Como miembro de la San Pasqual Band of Mission Indians, Orozco comprende la importancia de ofrecer una formación católica que respete la cultura, las tradiciones y la realidad de los pueblos indígenas. Su servicio también busca abrir oportunidades para las nuevas generaciones. Por ello, organiza viajes para que jóvenes participen en el Congreso de Educación Religiosa de Los Ángeles y en la Conferencia Nacional de Jóvenes Católicos.
Para que las dificultades económicas no impidan su participación, busca patrocinadores y, cuando es necesario, contribuye personalmente con algunos de los gastos.
Durante la pandemia, el diácono Orosco y Rosanne continuaron su labor catequética mediante sesiones virtuales, modalidad que todavía utilizan para ofrecer formación sacramental durante el año académico. Además, cada fin de semana, el diácono viaja desde Moreno Valley hasta las distintas iglesias de misión para llevar la Buena Nueva y acompañar a estas comunidades en su caminar de fe.
Los nominados al Premio Lumen Christi reflejan, en conjunto, la atención espiritual, el servicio compasivo y la entrega generosa que forman parte de la misión de la Iglesia en país. Los finalistas recibirán $15,000 para apoyar sus ministerios, mientras que el ganador nacional recibirá $100,000 para fortalecer su labor pastoral.