Por Sandra Perez-Ramirez
Con el inicio de un nuevo ciclo escolar, las familias se enfocan en útiles escolares, rutinas, horarios y actividades extracurriculares. Pero, en medio de lo cotidiano, también es importante tomar en cuenta el regreso a clases desde el aspecto espiritual, donde la fe se hace presente dentro y fuera de los salones.
Como señala Edgardo Juárez, Subdirector de Misión e Identidad Católica de la Diócesis de San Bernardino: “La oración crea pausas sagradas en el día escolar, ayudando a los estudiantes a recordar que son amados por Dios, invitando a Cristo a su aprendizaje y permitiendo que el Espíritu Santo guíe sus corazones y decisiones.”
“En un mundo que a menudo se siente acelerado, la oración ofrece momentos para que los estudiantes puedan respirar, escuchar y recordar quiénes son realmente: hijos amados de Dios,” Juárez así lo explica, enfatizando: “Jesús nos mostró cómo orar de manera sencilla, y estos momentos pueden integrarse en el día escolar como una oración matutina para invitar a Cristo a nuestro día, o una reflexión por la tarde o noche para recordar una lección aprendida, las personas que encontramos y los muchos lugares donde encontramos la gracia de Dios.”
Asimismo, resaltando que “Estas pausas diarias permiten a los estudiantes profundizar su relación con Jesucristo y dejar que el Espíritu Santo guíe sus decisiones y relaciones.”
¿Te has detenido a pensar en este tema y no sabes por dónde empezar? A continuación, compartimos algunas ideas prácticas para mantener presente tanto el crecimiento personal como el espiritual durante el año escolar:
1. Comenzar el día con Dios.
La forma en que iniciamos la mañana indica cómo continuará nuestro día. Reservar unos minutos para una breve oración en familia puede marcar la diferencia. Una oración espontánea o una bendición con la señal de la cruz al salir de casa puede ser un acto poderoso de fe y protección.
2. Llevar la fe en la mochila
Un rosario, una medalla de santo o una estampa con una oración pueden acompañar a tus hijos en su día escolar. También puedes sorprenderlos con una nota en su lonchera que incluya una cita bíblica o una frase motivadora basada en la fe. Son breves recordatorios de que Dios está con ellos.
3. Vivir el calendario litúrgico en casa
La Iglesia tiene un sinfín de celebraciones, y al involucrar a los niños en el calendario litúrgico, los ayuda a comprender que la fe es algo que vivimos a diario. Pueden celebrar juntos los días de los santos con actividades sencillas, como cocinar un platillo, leer su historia o hacer una manualidad en familia.
4. Estudiar con espíritu
Antes de empezar las tareas o estudiar, invita a tus hijos a rezar una oración al Espíritu Santo. También puedes crear un rincón de oración cerca del lugar de estudio, con una vela, una Biblia o una imagen sagrada. Esto les recuerda que todo esfuerzo intelectual puede ser una ofrenda a Dios.
5. Fe que se escucha, se lee y se ve
Selecciona libros, música y películas que alimenten la fe. Hoy en día existen opciones para todos los gustos. También puedes incluir historias de santos en la lectura antes de dormir, o ver juntos una película con valores cristianos durante el fin de semana.
Volver a clases es mucho más que alistar mochilas y uniformes: es una oportunidad para crecer juntos como familia, en sabiduría, fe y amor. Que este nuevo año escolar no esté marcado solo por el aprendizaje académico, sino por un caminar diario con Dios.