Por Sandra Perez-Ramirez


El reloj marca las 12:00 del día y poco a poco van llegando los feligreses a la parroquia de San Adelaida en Highland, pero la atmósfera en el interior ya está llena de expectativa y devoción. Desde temprano, el coro parroquial se prepara, afinando sus voces e instrumentos para acompañar la misa dominical de la 1:00 de la tarde con cánticos que elevan el espíritu de toda la comunidad.


Cada domingo, esta parroquia se convierte en un punto de encuentro donde la música no solo es un acompañamiento, sino un verdadero puente que une corazones y fortalece la fe.


El director musical, Pedro Mendoza, recibe con entusiasmo a los miembros del coro, quienes se preparan con devoción para ofrecer sus cánticos eclesiásticos durante la celebración litúrgica. Entre ellos, personas de todas las edades que, comprometidas con su ministerio, hacen que cada semana la palabra de Dios se eleve a nuevas alturas.


Algo que destaca en este coro es la belleza de sus arreglos musicales, a lo cual Pedro nos comentó: “La música la elegimos conforme a las lecturas; usamos la música litúrgica, pero por nuestras raíces hispanas incluimos ritmos latinos a nuestras melodías, sin salirnos del ambiente de música sacra y teniendo en cuenta el lugar donde estamos, el tiempo litúrgico y nuestro corazón y ojos puestos en Dios. Por ejemplo, durante el tiempo de cuaresma, quitamos batería, bajo y percusión y dejamos piano y guitarra.”


“El que ora y canta, ora dos veces.” Esta antigua máxima refleja la profunda conexión entre la oración y el canto en la vida litúrgica. En la parroquia de San Adelaida, el coro no solo eleva su voz, sino también su espíritu, uniendo a la comunidad en una doble plegaria que enriquece la fe y el corazón.


Esto es especialmente significativo porque aquí, nuestra comunidad hispana escucha la palabra de Dios en su propio idioma y sigue, paso a paso, cada nota musical que enmarca la misa dominical.


Este instante se convierte en un instante único, donde la comunidad se siente unida en una sola voz y un mismo espíritu. Es en ese momento cuando la música deja de ser solo sonido para transformarse en oración viva, en un acto de entrega y esperanza que fortalece la fe de cada participante.


El Director Musical del coro en español de San Adelaida resaltó que el servir en este ministerio es muy gratificante para ellos y dijo: “Frutos espirituales son muchos; el amor y el gozo que tenemos en el coro es muy grande, nos vemos como una familia en Cristo, tenemos miembros de todas las edades con diferentes caracteres y dones, somos muy diversos, pero al mismo tiempo muy iguales en el servicio a Dios; tratamos de estar en oración y armonía. Muchos están en 2 ministerios: lectores y ministros de eucaristía, grupo de oración; somos conscientes de que para dar, tenemos que dejarnos llenar del Espíritu Santo y ser reflejos del amor de Dios para nuestra comunidad; somos agradecidos porque Dios nos permite servirlo en lo que más nos gusta, que es la música”.


La participación conjunta del coro y los fieles refleja la belleza del pueblo de Dios reunido, donde la tradición y la devoción se entrelazan para elevar la celebración a una experiencia profundamente espiritual y comunitaria.