Por Sandra Perez-Ramirez


Con gran alegría, la Iglesia universal celebra la canonización de San Carlo Acutis, un joven que, en pleno siglo XXI, vivió una fe profunda y auténtica. Conocido como “el ciberapóstol de la Eucaristía,” Carlo utilizó la tecnología y los medios digitales para evangelizar, dejando un legado que sigue tocando corazones en todo el mundo.


Desde temprana edad, Carlo mostró un amor especial por la Eucaristía, a la que llamaba “mi autopista al cielo.” Su testimonio inspira especialmente a los jóvenes, recordándoles que la santidad no es cosa del pasado, sino una meta posible y real, incluso en medio del mundo digital.


Carlo murió a los 15 años de leucemia, ofreciendo sus sufrimientos por el Papa y la Iglesia. Hoy, su vida sencilla y luminosa nos invita a redescubrir la belleza de una fe vivida con alegría, coherencia y entrega.


Esta canonización es profundamente significativa: es la primera vez que un “joven influencer” brilla en los altares y se convierte en referencia para las nuevas generaciones, quienes ahora tienen a alguien con quien identificarse.


Ahora sí, no habrá pretexto para perder la conexión con Jesús, ya que nuestra fe tiene fuertes lazos con la tecnología gracias a San Carlo Acutis.


Un ejemplo de su impacto se vivió con los jóvenes peregrinos de la Diócesis de San Bernardino, quienes, durante su participación en las actividades del Jubileo 2025, siguieron los pasos de Carlo con devoción y esperanza durante este Año Santo, donde se nos llama a redescubrir la fe y la misericordia, tal y como lo muestra el testimonio de San Carlo.


Uno de los momentos más conmovedores fue cuando los jóvenes pudieron estar ante la reliquia de San Carlo Acutis y conocer su historia. Un verdadero testimonio de fe joven, viva y luminosa, que sigue inspirando a miles en todo el mundo.