Mi Amigo y Guía Espiritual
Teniendo en cuenta que esta Diócesis es la sexta más grande de la nación con más de 1,6 millones Católicos, el hecho de que yo he compartido una amistad personal como estudiante de 17 años con el pastor de esta Iglesia local demuestra el cuidado genuino y la preocupación que él tiene por cada una de sus ovejas.
El buen pastor escucha a las ovejas y sabe cómo cada una de ellas enfrenta los altibajos de la vida ordinaria. A veces, el buen pastor ofrece consuelo y estímulo, en otras ocasiones, se regocija o sufre con las ovejas. El buen pastor camina con las ovejas, de modo que cada una de ellas sabe que está permanentemente bajo su cuidado. El buen pastor sabe profundamente que el rebaño es valioso y que los miembros del rebaño tarde o temprano lo apreciarán y podrán decir al buen pastor, “gracias”, con palabras y hechos.
Los Jóvenes buscan a Dios y sentido a sus vidas, quieren ser aceptados y pertenecer. Hace más de dies años por medio de un encuentro personal con Dios en el ministerio de jovenes adultos “Cristo Joven” encontramos el sentido y misión de nuestras vidas. Desde ese día comenzamos a experimentar las riquezas de nuestra fe y el amor infinito que Dios tiene por cada uno de su hijos.
Hace más de 30 años, durante una Conferencia Vocacional Hispana, me encontré con un sacerdote al que nunca olvidaré. Su visión de la Iglesia y de las mujeres en la Iglesia levantó mi ánimo y me dio esperanza. Me dijo que se llamaba Gerry Barnes y que trabajaba en San Antonio.