Obispos

   

   Comenzando con el momento en que llamó a Pedro y Andrés para que lo siguieran en el ministerio, el Señor Jesús no dudó en pedirles a quienes encontraba que emprendieran un nuevo camino en su vida. Esos muchos momentos en las escrituras, de Pedro a Zaqueo a la mujer en el pozo a Pablo, nos inspiran a mostrarnos abiertos a la transformación que Jesús nos ofrece en nuestras propias vidas.  

       ¿Por qué entonces a menudo nos inquieta tanto la posibilidad de un cambio? Tal vez desafía nuestro sentimiento de seguridad, nuestra necesidad de saber lo que nos espera, el valor que damos a “más vale pájaro en mano”.  

 El siguiente es un fragmento del discurso del Obispo Barnes durante la Reunión de Vicariatos el 11 de febrero en la Parroquia Santa Francisca Javiera Cabrini en Yucaipa.

 Y  bien, el Papa Francisco nos da el Año de la Misericordia, un año para reflexionar sobre esa parte de nuestra identidad. Un año para que analicemos la manera en que nosotros, en momentos de problemas y caos, hemos sido tocados por la Misericordia de Dios. Un año para mostrar nuestro agradecimiento por todo lo que Dios nos ha dado, especialmente durante los momentos difíciles en nuestras vidas. Lo hacemos de manera personal, pero lo hacemos también como parroquia, como escuela, como diócesis. Estamos llamados a reflexionar sobre la manera en que nosotros como comunidad hemos mostrado la Misericordia de Dios a nuestros hermanos y hermanas. ¿Cómo lo hacemos en nuestro servicio y en nuestro ministerio a los demás? 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

 En este Año Jubilar de la Misericordia, nuestro Santo Padre nos llama a dar testimonio de la misericordia y de seguir el ejemplo de Dios como seguidores misericordiosos, de perdón y de amor.

 Un medio importante para aprender y vivir la misericordia de Dios es la escuela católica. A medida que entramos la Semana de Escuelas Católicas quiero ser claro en mi apoyo entusiasmado por la educación católica y avisarles de una nueva carta de mis hermanos obispos de California y yo, “nuestras escuelas católicas en California: Un Pasado estelar, un futuro robusto. “

 La carta llega en un momento en que tenemos que reconocer que el panorama de la educación católica ha cambiado mucho desde los tiempos en que existían nuestras escuelas y prosperaban en gran medida a través de la dedicación del ministerio de las religiosas. Los factores culturales y económicos han cambiado. La escuela católica no es la opción preferida para la mayoría de las familias católicas como lo era antes.

 Este es un desafío que vale la pena nuestro esfuerzo, porque la educación católica sigue siendo una poderosa herramienta de formación espiritual y una carretera para el éxito de nuestros jóvenes. Le pido a los sacerdotes y religiosos que dirigen nuestras parroquias y a las familias católicas, que miren la educación católica con nuevos ojos, a que participen en su salud y su sobrevivencia.

 Se inicia con la reflexión sobre las acciones que nosotros, los obispos de California estamos recomendando en nuestra carta:

 Los párrocos y líderes escolares se concentrarán en el reclutamiento de más niños católicos. 

 Los niños y las familias con una fuerte participación en la vida parroquial y la educación religiosa serán invitados a inscribirse en las escuelas católicas y se les ayudara financieramente, cuando sea posible.

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